31 de diciembre de 2006



El sonido de los doscientos kilos de explosivo que hizo estallar ayer ETA se oyó a muchos kilometros a la redonda. El estruendo producido por el desmoronamiento del Gobierno Zapatero ha retumbado en toda España. Tan sólo un día antes Zapatero había augurado que dentro de un año estaríamos mejor en la lucha contra el terrorismo. ETA le ha demostrado, con una celeridad que demuestra el grado de incompetencia culposa alcanzado por este gobierno, quien manda aquí. Enterrado entre los restos de la T-4, informe amasijo de optimismos injustificables, declaraciones hueras, y renuncias vergonzantes, yace el proyecto político de José Luis Rodriguez Zapatero.

Zapatero, noqueado, se hundía ayer, aun más si cabe en la ignominia, al declarar que lo que el llama "Proceso de Paz" no se rompe sino que tan sólo queda en suspenso. Con sus declaraciones de ayer, José Luis Rodriguez Zapatero acaba de completar la rendición del Estado ante ETA. Firmado y rubricado. A la siniestra contundencia de los más de doscientos kilos de explosivo se responde con la más débil y humillante de las opciones de las que disponía Zapatero. El Foro de Ermua ha hecho público un comunicado en el que dice "El Gobierno no es responsable del atentado de Barajas, pero si no abandona de inmediato la política de negociación y cesiones a ETA se convertirá en cómplice de su violencia". Así es. La bomba la ha puesto ETA, como ETA fue la responsable del robo de pistolas o de los más de 200 atentados que se han producido durante la vigencia del pretendido "alto el fuego". Pero resulta imposible ignorar la responsabilidad de un gobierno que ha mirado resueltamente a otra parte mientras los "borrokos" volvían a apoderarse de las calles vascas. De un Presidente que calificaba de "accidentes mortales" los viles asesinatos de ETA, de un Ministro del Interior, Rubalcaba, que nada ha hecho para parar la extorsión continua del "impuesto revolucionario". De un Fiscal General del Estado, Conde Pumpido que alentaba una "comprensión" por parte de Jueces y Fiscales para adaptar la Ley al mal llamado "Proceso de Paz".