10 de julio de 2007

Rajoy debe acudir a Ermua

El de los políticos es un mundo aparte. Encerrados en más o menos suntuosos despachos, rodeados de consejeros aúlicos de "a tanto el consejo", perpetuamente encorvados delante de las penúltimas encuestas desarrollan una sorprendente habilidad para no identificar al elefante que ramonea en el centro de la habitación.


Hoy mientras en Ermua se recuerda y llora a Miguel Angel Blanco, concejal del PP asesinado por ETA Rajoy tiene previsto quedarse en Madrid, por lo visto para reunirse con la Asociación para el Progreso de la Dirección. La más rápida de las lecturas de su Junta Directiva, integrada por lo más fetén de la empresa española, desde Garrigues a Irala, pasando por Alfredo Sáenz y Miguel Blesa, basta para cerciorarse de que "la Dirección" seguirá progresando adecuadamente aún cuando debiera posponerse la reunión de hoy con Rajoy.

No así la carrera política de Mariano Rajoy. De faltar hoy a Ermua, por mezquino cálculo político malbarataría todo el crédito conseguido en estos años de dura oposición al zapaterismo que nos asola.

Dicho en pocas palabras, si Rajoy no está hoy en Ermua puede irse olvidando de ganar las próximas elecciones.

Que le vote Garrigues.

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