3 de enero de 2007

30-D: El final del Engaño

Ahora que el 30-D ha puesto estruendoso final al proyecto político de Zapatero conviene recordar que ETA, desde que el 22 de marzo de este mismo año declarara un espectral “Alto el Fuego Permanente” no ha abandonado el terrorismo ni un solo minuto.

A lo que ha puesto fin el 30-D es a la capacidad de disimulo del gobierno. Mikel Buesa, Presidente del Foro de Ermua, ha venido verificando durante el tiempo transcurrido desde marzo la continuidad del terrorismo y ya en fecha tan temprana como el 16 de mayo constataba en ABC: "Es evidente, por tanto, que los hechos no permiten verificar nada que se parezca a un efectivo final del terrorismo sino que más bien por el contrario estamos ante una retirada táctica destinada a restablecer la capacidad política y operativa de ETA"

En ningún momento desde marzo ha cesado la extorsión a los empresarios. Durante este tiempo alrededor de 200 empresarios habrian recibido cartas amenazadoras en las que se les exigen pagos de entre 18000 y 60000 €. Las cartas están ahí para quien quiera verlas. ETA habría conseguido hasta 1 millón de Euros por esta vía. Ha proseguido, asimismo, la financiación de ETA a traves de las Herriko-Tabernas, sin que desde la Fiscalía General del Estado se hiciera nada por evitarlo. El terrorismo callejero se ha vuelto a enseñorear de los pueblos y ciudades de la Comunidad Autónoma Vasca con más de 200 acciones, algunas tan señaladas como el intento de quemar vivos a dos policias municipales. En nada ha disminuido la presion mafiosa que se ejerce desde el submundo nacionalista sobre los concejales populares y aun sobre muchos socialistas ETA no ha dejado de rearmarse. Robó 350 pistolas en Francia. Ha robado al menos 21 vehiculos tan sólo este año. El zulo descubierto en Amorebieta escondía amonal listo para ser usado.

En definitiva el atentado del 30-D no ha puesto fin al cese de actividades de ETA, sencillamente porque nunca hubo tal.

A lo único que ha puesto fin es a la casi infinita capacidad de Zapatero para engañarse a si mismo y tratar de engañarnos a nosotros sobre las actividades de ETA. El 30-D no supone la vuelta del terrorismo porque nunca se fue. Confiemos en que al menos suponga la vuelta del gobierno a la persecución del terrorismo.