18 de enero de 2007

Inma Castilla de Cortazar: "El gran problema de Zapatero es su falta de credibilidad."

Inma Castilla de Cortazar, vicepresidenta del Foro de Ermua, explica en una entrevista de Marta Gómez de Castro para el semanario ÉPOCA las razones del foro para convocar una manifestación que el Gobierno ha calificado de "excluyente" y para analizar la postura del Ejecutivo en política antiterrorista




López Garrido ha dicho que el PSOE no secundará la convocatoria del Foro Ermua del 3 de febrero porque “es una convocatoria excluyente”, ¿qué opina?

Efectivamente, el Foro Ermua en su convocatoria excluye a ETA: “Por la Libertad, contra ETA”. Desde el Foro Ermua hacemos un llamamiento a todos los ciudadanos, asociaciones, partidos, sindicatos,… que quieran derrotar a ETA. Si López Garrido se siente excluido sólo demuestra, desgraciadamente, que el actual gobierno no está contra ETA.

¿Por qué el Foro Ermua no se sumó a la manifestación del día 13?

Precisamente, por el motivo contrario al de D. Diego, porque no se excluía a ETA: detrás de una pancarta “por la paz” han ido muchas veces los etarras, exigiendo que se satisfagan sus pretensiones políticas. El Foro Ermua quiso hasta al final estar en esta manifestación. Mantuvimos nuestro apoyo hasta que comprobamos –por el comportamiento de la UGT- que no era una muestra de solidaridad con las dos últimas víctimas mortales de ETA, sino una movilización avalando el nefasto y falaz “proceso de paz” de Rodríguez Zapatero con ETA. Tras conseguir “excluirnos”, de cara a los medios (de hecho a nosotros no nos llamaron) accedieron a añadir en el lema la palabra “libertad”, para tener una aparente excusa de criticar a quienes no estábamos, mientras mantenían “en secreto” el contenido del comunicado final.

¿Por qué el Foro Ermua convoca una nueva manifestación para febrero?

Porque la inmensa mayoría de los españoles quiere demostrar su adhesión sincera a las víctimas ecuatorianas y su rotundo rechazo a toda política de diálogo y cesión con ETA, que ha fracasado siempre y ha vuelto a fracasar ahora.

En palabras del Sr Rubalcaba tras el atentado de la T-4: “el proceso esta roto, liquidado, acabado”. ¿Es así?

El proceso continua, irracional y lamentablemente. El presidente Rodríguez Zapatero no dice lo que dijo el Ministro de Interior y sobre todo no demuestra con sus hechos que quiera romper su estrategia.

¿A qué puede responder esta obstinación del presidente del Gobierno?

No puedo comprenderlo, en consecuencia soy incapaz de explicarlo. Entiendo que la obstinación en el error es suicida (políticamente) para Rodríguez Zapatero y muy problemática para el partido socialista. Esto último nos preocupa en el Foro Ermua porque entendemos que España necesita un partido socialista, en unas coordenadas de sensatez y decencia, para articular una política de Estado estable y para hacer frente a la embestida nacionalista que estamos sufriendo.

Quizá Zapatero ha dado a entender que quiere recuperar la unidad de los demócratas en la política antiterrorista …

¿Unidad para hacer qué? El gran problema de Zapatero es su falta de credibilidad. Ha desactivado el Pacto por las libertades y ha provocado una desconfianza enorme en la oposición (y no sólo en el PP, sino en CC, en CIU,…) y en sectores amplios de la opinión pública, incluido el movimiento cívico y las víctimas del terrorismo. Es evidente que esa credibilidad no se va a recuperar mientras no rectifique, mientras desde Moncloa o Ferraz se lancen falacias insólitas, casi infantiles, que son reiteradas literalmente por ese cortejo de periodistas tan dependientes de las siglas partidistas y tan incapaces de opinar e informar ajustándose a los hechos. Pero hay un movimiento crítico esperanzador en ámbitos próximos al partido socialista: por ejemplo, lea a Santos Juliá en el suplemento de El País del domingo 14: “Palabras y Hechos”. Espléndido.

Estábamos en la falta de credibilidad del presidente Zapatero, ¿también ha perdido la credibilidad con ETA?

ETA cuando presiona es porque sabe que tiene posibilidades de obtener algo. Ante un gobierno débil ETA presiona más y Zapatero es carne de cañón (con todo respeto) para la lógica criminal de ETA.
Por otra parte, el presidente Zapatero está acostumbrado con unos y otros –parece ser su “modus operandi”- a decir algo y hacer lo contrario: ha sido desleal en los acuerdos con ERC, con CIU y, de forma reiterada y grotesca, con el PP. Parece creer que puede hacer lo mismo con ETA, sin reparar que lo que ETA quiere nadie se lo puede dar, porque sus pretensiones son antidemocráticas y totalitarias. Sin reparar en que cuando ETA se enfada, mata y destruye.

¿Qué es lo deseable en estos momentos?

Es imprescindible que el “proceso de cesión a ETA” (porque no es un “proceso para la paz”) se rompa irreversiblemente. Es clarificador, y bueno para todos, que no dure esta farsa. Lo que es lamentable es que hayan hecho falta dos muertos, decenas de heridos y afectados y 40.000 toneladas de escombros. Cuando no habría que haberlo iniciado, porque Zapatero lo hizo incumpliendo la explícita premisa (“en ausencia de violencia”) de la resolución aprobada en mayo de 2005 en el Congreso.


Desde círculos próximos al PSOE se esgrime como argumento que este último atentado de ETA desmiente que el Gobierno se hubiera doblegado a ETA en este “proceso de diálogo”.

El Gobierno ha cedido ante ETA y mucho. Las cesiones son cuantificables aunque difícilmente resumibles por el número ingente de las mismas: permitir el acceso al Parlamento vasco al PCTV; la vuelta de etarras a la UPV; la absoluta impunidad de la actividad de los dirigentes de Batasuna con el compadreo (con todo respeto) del Fiscal General de Estado; la minimización de la reiterada actividad terrorista; la internacionalización del “conflicto” al plantear el “proceso de paz” en el Parlamento europeo; etc, etc. El problema de orden práctico es que a ETA nadie la puede contentar, porque lo que ETA pide nadie –insisto- se lo puede dar. Por eso, sabíamos de antemano que esta estrategia iba a fracasar.
Pero el problema conceptual de fondo es el error de planteamiento: tratar a la banda terrorista como si de otro Estado legítimo se tratara. Dialogar, negociar de tú a tú, de igual a igual. Esto supone legitimarlos. Esta estrategia es perversa.

¿Qué debería hacer Rodríguez Zapatero?

En primer lugar, Zapatero necesita recuperar la credibilidad reconociendo abiertamente que su estrategia ha fracasado y adoptar un discurso claro que se acompañe de medidas convincentes. Mariano Rajoy le ha sugerido con acierto unas cuantas.
En segundo lugar, debe recomponer el Pacto por las Libertades y contra el Terrorismo en toda su integridad y aplicar implacablemente la ley. Por supuesto, no me refiero a un pseudopacto incluyendo al PNV o a ERC que nunca harán nada eficaz para derrotar a ETA.

¿Esto lo puede (o lo quiere) hacer un presidente como Rodríguez Zapatero?: pienso que no. Por tanto, el PSOE debería buscar el modo de depurar responsabilidades y destacar una persona que pueda liderar una política de firmeza. ¿Esto es posible es un partido como el PSOE sin un descalabro electoral previo? Ojalá que sean capaces, por el bien de todos.

Por su parte la oposición (el Partido Popular, y todos los otros partidos responsables, Coalición Canaria, CIU,…) deberán estudiar la forma de hacer frente, con todos los resortes del sistema democrático, a una situación tan grave. Se impone la exigencia implacable de explicaciones, y en su caso la moción de censura.